Sigue los cambios motores de tus niños, son su reloj biológico y la base del desarrollo y aprendizaje.

Las competencias que forman parte del desarrollo motor son universales, varían poco por la cultura y son comunes a la especie humana. Esta área funciona como el reloj biológico del organismo e indica como va el proceso de maduración especialmente de los sistemas nervioso, óseo y muscular.

Es fascinante disfrutar a diario cómo durante la infancia el bebé controla poco a poco los movimientos de las partes grandes y pequeñas de su cuerpo, habilidades que consolida en los años preescolares, perfecciona en los escolares y en el resto de su vida, según las actividades deportivas y hobbies de preferencia.

Los cambios que están previstos con la edad en la especie humana cumplen con las leyes del desarrollo infantil:

1- Continuidad, las adquisiciones las hace en forma progresiva y cada una es un requisito para alcanzar la siguiente.

2- Direccionalidad, el control del cuerpo lo logra de la cabeza a los pies (principio céfalo caudal) y del tronco a los dedos (principio centro distal).

3- Diferenciación, van de lo global e indiferenciado a lo especifico y diferenciado, controlando primero las partes grandes y después los más pequeñas de su cuerpo.

4- Equilibrio-desequilibrio, una vez que dominan una postura o movimiento, avanzan hacia el logro de otro más complejo.

En el Programa de Intervención MOIDI damos especial importancia a las áreas  física y motora, que desafortunadamente se está descuidando en los centros de educación inicial y en las actividades de la casa, pues es la base del desarrollo integral.

Definimos el desarrollo motor como “proceso de adquisición de destrezas cada vez más complejas en la actividad del cuerpo y de sus movimientos a nivel locomotor y no locomotor (motor grueso) y manipulativo (motor fino) (León, 2016 p. 114). Para observar y estimular los cambios esperados por edad ofrecemos 17 Secuencias agrupadas en 3 dimensiones:

  • No locomotoras (5), útiles para observar el tono muscular, equilibrio estático, coordinación de las partes grandes de su cuerpo en diferentes posturas: Secuencias N°7. Cargado, N°8. Acostado boca abajo, N°9. Acostado Boca Arriba, N°10. Sentado, N°11. Parado/Agachado.
  • Locomotoras (12), que permiten observar el control del cuerpo y la calidad de los movimientos cuando el niño se desplaza a voluntad, el equilibrio dinámico, la coordinación, precisión y fuerza de brazos y piernas: Secuencias N°12. Gateo, N°13. Caminar, N°14. Correr/Pedalear, N°15. Subir/Trepar, N°16. Saltar/Brincar, N°17. Sube Escaleras, N°18. Baja Escalera, N°19. Equilibrio, N°20. Patea Pelota, N°21. Lanza Pelota, N°22. Ataja Pelota, N°23. Derecha/Izquierda.
  • Manipulativas (6), donde organizamos indicadores de complejidad creciente para observar la coordinación viso-motora, la direccionalidad, precisión y fuerza de manos y dedos: Secuencias N°24, Agarra, N°25, Encaja/Arma, N°26- Rasga, N°27- Dobla papel, N°28- Recorta, N°29- Dibujo/Escritura.

Nuestras Secuencias están concebidas como escaleras formadas por indicadores de complejidad creciente,  recursos para que los papás y educadores puedan:  a) identificar en cuál escalón se ubica un niño en un momento dado,  b) promover en forma intencional y consciente, oportunidades de práctica en la casa y centro educativo y c) identificar e intervenir a tiempo las condiciones biológicas de cada niño, pues de existir alguna condición biológica que afecte su desarrollo la clave esta en la intervención temprana.

En cualquier caso, con y sin condición biológica, es necesario tener recursos para  verificar durante la rutina diaria que todos los niños adquieran las competencias del desarrollo motor, pues ellas son la base para que puedan entender el mundo que los rodea (desarrollo cognitivo), expresar lo que sienten y piensan (desarrollo del lenguaje) y lo más importante fortalecer su seguridad, autonomía, autoestima y auto-monitoreo, competencias que necesitarán para tener éxito en los tiempos inciertos y complejos que caracterizan el siglo XXI.

 

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Monitorear las condiciones biológicas del niño es la clave del desarrollo integral.

Todos los padres y educadores queremos formar niños competentes y felices, pero en la práctica no estamos seguros de lograrlo, pues cambian muy rápido y en forma simultánea en muchos aspectos, como producto de la interacción entre edad, condiciones biológicas, historia personal, momento histórico y realidad cultural donde esta inmerso.

Los indicadores tradicionales de conductas típicas por edad y nivel de escolaridad asumen un organismo sin problema, un ambiente rico en experiencias y mediadores del desarrollo y aprendizaje efectivos, lo cual no siempre es así. Por ello, lo primero es verificar y controlar como crece y madura cada niño con el apoyo del pediatra y otros especialistas cuando exista alguna patología médica o discapacidad de base biológica.

El reto para padres, cuidadores y educadores es monitorear como avanza por el proceso de desarrollo integral, identificar y canalizar sus fortalezas y debilidades, con respeto por su ritmo y estilo de desarrollo. Hay carencia de guías con indicadores acumulativos que faciliten  observar el desarrollo integral durante la rutina diaria. En el Programa de Intervención MOIDI ofrecemos 72 Secuencias de Desarrollo Infantil organizadas en las 8 áreas del Modelo Octogonal Integrador del Desarrollo Infantil y publicadas en el libro Secuencias de desarrollo infantil integral, León 2016, en su versión impresa o ebook en Amazon.

En nuestro Programa el área mas importante es el desarrollo físico- crece y madura,  lo definimos como cambios en las medidas del cuerpo y en la maduración de los aparatos y sistemas del organismo. Este proceso lo describimos mediante 6 secuencias que describen el proceso entre 1 mes y los 12 años. Las primeras cuatro son las relativas al crecimiento: N°1- Talla, N°2- Peso, N°3- Circunferencia cefálica, N°4- Circunferencia de brazo izquierdo. Adoptamos como cifras de referencia las publicadas por FUNDACREDESA  para la población infantil venezolana, quienes consideran como valores normales para niños y niñas el amplio rango entre Percentil 10 y Percentil 90.  Las dos últimas se relacionan con la maduración : N°5- Dentición y N°6- Integración neuropsicológica.

A continuacion la importancia de cada secuencia en nuestro Programa:

N°1 Talla, la incluimos como indicador que evalúa el potencial genético de cada niño, pues hay familias de baja y alta estatura, lo curioso es que al llegar a los extremos hay una regresión a la media, familias de alta estatura tienen hijos más pequeños y lo contrario. Durante la infancia y los años preescolares el aumento es acelerado y el ritmo se enlentece durante los años escolares hasta llegar al estirón de la adolescencia y alcanzar la estatura de la adultez.

 N°2 Peso, indicador que permite monitorear la cantidad y calidad de nutrientes que recibe el niño durante la rutina diaria en su familia y centro de cuidado. Con niños menores a 2 años la pauta para la incorporación de alimentos a la dieta la indica el pediatra, quien lleva el control de la capacidad del organismo para procesar los alimentos y orienta a los padres no solo sobre la ingesta sino el manejo adecuado de la conducta alimentaria

N°3. Circunferencia cefálica, indicador útil para monitorear el proceso de maduración del sistema nervioso, director de orquesta del desarrollo humano. Gracias a su maduración los niños logran conductas cada vez más complejas hasta la adolescencia. Con el tiempo hay podas neurológicas que permiten mantenernos activos y seguir aprendiendo hasta la involución neurológica que caracteriza a la vejez De allí el fascinante encuentro entre vejez e infancia.

N°4. Circunferencia braquial, indicador clave para despistar la malnutrición infantil debida a carencia, exceso de nutrientes o mal procesamiento biológico de los alimentos. Cuando los niños tienen una dieta balanceada y reciben los nutrientes adecuados aumentan en forma progresiva su masa muscular. En paralelo es importante formar buenos hábitos alimenticios desde edades tempranas, familiarizarlos con sabores, olores y respetar sus preferencias alimenticias.

N°5 Dentición, la aparición, pérdida de la dentición temporal y emergencia de la dentición permanente es tal vez el indicador más popular de desarrollo humano. Curiosamente en nuestra investigación fue la única secuencia que no confirmó un patrón evolutivo. Pese a ello, decidimos mantenerla en nuestra observación estructurada como criterio para estimar la calidad de aseo personal y atención odontológica que brinda la familia, así como observar la actitud del niño ante la instrucción de abrir la boca y enseñar sus dientes. ¡Con su respuesta indican cuál es su estilo personal, el cual hay que reconocer tempranamente para moldearlo con respeto por su diversidad!

N°6. Integración neuropsicológica, el sistema nervioso se desarrolla fundamentalmente durante los nueve meses de gestación pero sus funciones maduran en un proceso acumulativo que culmina en la adolescencia, con podas durante la adultez e involución en vejez. Los avances se evidencian en las sorpresas que todos los días dan los niños o en la casa y centros educativos. Para monitorear estos cambios en el Programa MOIDI incluimos una secuencia con actividades cotidianas que guían la observación intencional y consciente que caracteriza a un buen mediador de desarrollo y aprendizaje.

Esta secuencia está formada por 28 indicadores de complejidad creciente que describen el proceso entre 1 mes y los 12 años. Para resumir este amplio trabajo en las Redes lo representamos mediante tres escaleras, la primera abarca desde 1 mes hasta los 18 meses; la segunda entre 2 a 4 años y la tercera entre 5 a 10 años. Los acelerados cambios en la maduración del sistema nervioso permiten que el niño vaya logrando el control de su cuerpo desde la cabeza hasta los pies y desde la línea media del tronco hasta la punta de los dedos, permitiéndole cambiar de posición a voluntad, adquirir las herramientas de pensamiento que necesita para entender al mundo que lo rodea, comunicarse, ganar seguridad, reconocer su género, aprender valores e interactuar con otros.

La clave para avanzar con éxito por el proceso de crecimiento y maduración del organismo está en la cantidad y calidad de los nutrientes que recibe cada niño, los hábitos alimenticios que forma la familia y el control pediatrico de niño sano, que debe ir más allá del período de vacunas y continuar hasta la adolescencia. El aumento en las cifras es progresivo, cualquier detención o alteración exige la referencia del pediatra a otras especialidades médicas con el objetivo de identificar las causas que lo determinan e iniciar un tratamiento que facilite el procesamiento adecuado de los nutrientes que recibe.

!Disfrutemos verlos crecer y cuidemos de su organismo para que avancen con exito por la vida!

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Los niños en edad pre-escolar no hacen las cosas porque sí

Entrega6

Los preescolares con frecuencia tienen conductas inadecuadas que nos preocupan y cuesta entender. Ante ellas compartimos la experiencia con quienes nos rodean con la esperanza de encontrar una receta mágica que nos oriente sobre cómo superarlas. Pero se nos olvida que lo más importante es tener claras sus diferencias individuales y la manera habitual de reaccionar en la casa y el pre-escolar.

Las conductas inadecuadas son señales de alarma: quieren decirnos algo y no saben como hacerlo. Cual detectives estamos llamados a observar lo que sucede y atar cabos para descifrar el mensaje que quiere transmitir. El momento es ideal porque:

  • Los adultos siembran y cultivan las bases del desarrollo y ahí se instalan las conductas (adecuadas o no).
  • Los niños demuestran su manera de reaccionar, estilo que debemos respetar pero también moldear para formar su carácter y
  • Las conductas inadecuadas son más frecuentes porque todavía no tienen las competencias para comunicar lo que les pasa y pedir ayuda cuando lo necesitan.

Por qué surgen las conductas inadecuadas y qué hacer para superarlas?

Existen tres razones que las explican: problemas normales del desarrollo, su manera de reaccionar por condiciones biológicas y reacciones ante las circunstancias del entorno.

  1. Problemas normales del desarrollo, durante los años preescolares los niños tienen que resolver tareas evolutivas y en el proceso surgen problemas que son típicos de la edad y se superan con el tiempo. Dos ejemplos: rabietas y mojar la cama.

Las rabietas, surgen porque están aprendiendo a ser autónomos, a controlar la agresión y a tolerar la frustración. Con el berrinche su mensaje es, cede ante mis deseos porque estoy aprendiendo a ser autónomo y quiero hacer mi tarea rápido y lo logro en la forma más escandalosa posible.

Qué hacer para apoyarlo? Entender el mensaje, mantener calma, ser consistente y no caer en su provocación. Si insiste en su berrinche aléjate, ya que al no estar presente el berrinche pierde el objetivo. Una vez superada la crisis es muy importante compartir con el niño lo que pasó, explorar otras formas y momentos para lograr lo mismo. Poco a poco entenderá que hay limites disciplinarios para todos y aprenderá a ser autónomo, controlar agresión y tolerar la frustración.

Mojar la cama, con esta señal de alarma envía dos posibles mensajes: si no ha logrado el control nocturno nos dice, mi sistema nervioso necesita mas tiempo para darse cuenta que la vejiga esta llena cuando estoy dormido. A mi también me molesta, no me avergüences delante de los demás, dame tiempo. Si ya lo había logrado y reaparece lo que te dice es, tengo miedo, estoy perdiendo seguridad y te lo aviso mojando la cama, ayúdame!. En este caso debemos darle seguridad y respondernos preguntas como: qué pasó antes, qué pasa después, qué logra con esto, cuándo sucede, tuvo pesadillas. Los temores son normales en esta edad porque piensan en forma pre-lógica, mágica, fantasiosa y las pesadillas alteran su organismo y se descargan mojando la cama.

En ambos casos para superar la conducta inadecuada de mojar en la cama lo que necesita un niño es tiempo, protección emocional porque están en el difícil proceso de desarrollo y mucho apoyo para que resuelva las tareas a su ritmo y sin presión.

  1. Manera de reaccionar por condiciones biológicas. La conducta infantil tiene una base biológica que explica en gran parte las diferencias individuales y su modo habitual de reaccionar. Si bien debemos respetarlas es posible moldearlas.

Las conductas inadecuadas de base biológica se ubican en un continuo que va desde problemas normales del desarrollo hasta cuadros clínicos de patología infantil. En el extremo de normalidad las reacciones habituales pueden ser hacia afuera (extrovertidos en exceso, intranquilos, agresivos, peleones, destructivos, irritables etc.) o hacia adentro (introvertidos, ansiosos, tímidos, tristes, aislados, con llanto fácil, sudores en exceso etc.). Todas ellas deben canalizarse preventivamente para evitar que se conviertan en problemas de adaptación social. En el extremo clínico están las conductas inadecuadas que ameritan una evaluación profesional, pues de existir alguna patología a más temprano se identifique e intervenga mejor será el pronóstico.

En cualquiera de estos escenarios el mensaje que envía el niño es entiende cómo soy, identifica qué me hace feliz, canaliza mis fortalezas y ayúdame a superar o compensar mis debilidades para poder incorporarme socialmente con éxito.

La timidez por ejemplo, no ayuda a lograr las competencias de socialización que se esperan adquirir durante los años preescolares. ¿Qué hacer? urge respetar su preferencia temperamental, pero brindando poco a poco oportunidades para que logre interacciones adecuadas con adultos y otros niños.

Para superar las conductas inadecuadas por condiciones biológicas, lo fundamental es que padres y educadores entiendan la diversidad de cada niño y lo acompañen para que cumplan progresivamente y a su manera con las expectativas del entorno. Esto exige un trabajo cooperativo entre padres, educadores y especialistas, para ayudarlo a canalizar sus fortalezas con base en las oportunidades del entorno, superar o compensar sus debilidades y minimizar el impacto de las amenazas que todos confrontamos.

  1. Reacciones ante circunstancias que lo rodean. Los niños en edad preescolar captan todo lo que sucede a su alrededor incluso las crisis. ¿Cómo saber si están afectando a mi niño en edad preescolar?

Es necesario aclarar que las crisis del entorno no afectan a todos los niños por igual. El impacto varia por período evolutivo, depende del ritmo y estilo de cada niño y sobre todo de la calidad de ambiente familiar. La calma y equilibrio que mantienen cada familia ante la crisis, el modelo de comprensión, tolerancia y el grado en que exponen a sus niños a situaciones conflictivas son la clave.

Por ejemplo, ante la crisis socio política venezolana, los niños en edad pre-escolar están protegidos, porque no tienen las competencias para entender lo que está sucediendo. Dentro de este grupo hay niños más adelantados o sensitivos que hacen preguntas y captan detalles que no nos esperamos para su edad. Otros niños que habitualmente son temerosos, se verán más afectados por la inestabilidad e incertidumbre que genera la crisis sobre su rutina diaria.

Afortunadamente, los niños entre 3 y 6 años son como un libro abierto. Expresan con claridad sus preocupaciones. Regularmente tienen cambios en su manera habitual de comportarse (por ejemplo el extrovertido anda callado, el inquieto se aquieta), recrean en sus juegos y dibujos aspectos relacionados con la situación. Cundo hacen preguntas debemos responder con la verdad, pero solo hasta donde pregunten.

Las señales de alarma más frecuentes en edad preescolar son: problemas para dormir, dificultad para separarse de sus padres, están más callados o quietos que de costumbre, se comportan como un niño más pequeño, se pone temeroso ante todo, más agresivo de lo normal, pega a los padres o tiene expresiones de rechazo, se notan intranquilos y confundidos. En la publicación Ayudando a nuestros hijos en tiempos de violencia y conflicto social encontraras mayor información sobre cómo manejar cada una pero en realidad todas comparten el mismo mensaje: párame, dame mayor seguridad, dedícame tiempo y comparte mis inquietudes.

Las crisis familiares y sociales afectan la seguridad de todos, también la de los niños. En momentos difíciles es cuando necesitan mas compañía para recuperar la seguridad perdida, ganar confianza en sí mismo, lograr autonomía y aprender a tomar decisiones ante los obstáculos. Por ello es muy importante incorporar sus opiniones en la rutina familiar, promover que exprese lo que siente, reconozca las emociones positivas y negativas en cuentos, en sí mismo y en los demás y canalizar sus señales de alarma.

Por ejemplo, son frecuentes los problemas para dormir, ellos nos avisan que tienen miedo a la oscuridad y aumentan las pesadillas. Necesitan estar cerca de sus adultos así que sean flexibles y complázcanlo un poquito! Es una reacción normal en tiempos anormales. Sin embargo en paralelo hay que tener un plan de acción que de estructura a todos:

  • Establece una rutina para ir a dormir: por ejemplo, deja prendida una luz suave e indirecta, pon música suave, arrópalo con su peluche preferido, lee un cuento que tenga un mensaje de paz, reza una oración y dale un beso. Si es necesario acuerda con él que te quedas un ratico leyendo a su lado para que se duerma más seguro.
  • Dedícale tiempo extra durante el día y recuérdale la rutina de la noche.
  • Si no funciona y pide dormir con los papás o un hermano, coloca una colchoneta en el suelo y permítelo pero deja claro que es una excepción y por poco tiempo.
  • Anímalo a dormir solo, pero no lo obligues.. ¡Será peor!

                 Espero que con esta entrega te conviertas en detective cada vez que aparece una conducta inadecuada en tu niño (s), descifres su mensaje y entiendas por qué aparece y cómo apoyarlo.

 

 

 

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Cómo aprovechar la crisis para sembrar los valores en niños entre 3 y 6 años. PARTE IIA

 

Los niños entre 3 y 6 años nos sorprenden a diario con sus logros, porque “Todo lo que hay que aprender en la vida se aprende en el kínder” (Fulham 1986). 

Algunos aprendizajes describen al  pre-escolar competente y están relacionados con las áreas del desarrollo físico, motor, cognitivo y del lenguaje. Otros al pre-escolar feliz y están relacionados con las áreas del desarrollo afectivo, sexual, moral y social (León, 2016). Para lograr lo que se espera en cada edad durante estos importantes años necesitan tener buenas condiciones de vida y el calor de los adultos encargados de su crianza y educación. Esto se altera cuando vivimos tiempos de crisis socio política.

Cómo saber si la situación esta afectando a un niño en edad preescolar

Los niños son un libro abierto y expresan con claridad el grado en que los afecta una situación, cambian su manera habitual de comportarse, recrean aspectos relacionados con sus preocupaciones durante sus juegos, dibujos y preguntas que hay que responder con la verdad pero solo hasta donde pregunten.

Si algo les afecta tengan la seguridad que enviará señales de alarma a sus padres y educadores quienes tienen que formar un equipo para ayudarlo a ganar la seguridad que pierden en momentos difíciles. Las señales de alarma mas frecuentes de los niños entre 3 y 6 años son: problemas para dormir, no quieren separarse de sus padres, están más callados o quietos que de costumbre, se comportan como un niño más pequeño, se ponen temeroso ante todo. Se ponen más agresivo de lo normal, pegan a los padres o tiene expresiones de rechazo, están intranquilos y se notan confundidos.

Por qué los años preescolares son tan importantes

En estos pocos años se siembran las bases del desarrollo humano y aún en tiempos de crisis tenemos que lograrlo. Para ello hay que convertir la amenaza de la crisis socio-política en una oportunidad para fortalecer a la familia como mediadora del desarrollo infantil integral y formar ciudadanos con valores.

El desarrollo moral es un eje transversal en la formación del ser humano que pasa por 4 etapas: sensibilidad, juicio, valor y conducta moral. El proceso se inicia en la infancia y termina durante la adolescencia tardía, cuando el joven decide la escala de valores que guiará su vida.

Desafortunadamente muchos adultos no han logrado consolidad la primera etapa por que a diferencia de otras áreas del desarrollo, que dependen de la maduración del organismo en interacción con experiencias enriquecedoras del ambiente, la conducta moral se construye durante la niñez y la adolescencia con base en el ejemplo de sus adultos y las oportunidades para compartir experiencias vinculadas con los valores.

Cómo es el desarrollo moral entre los 3 y 6 años 

Consolida la primer etapa del desarrollo moral: Sensibilidad, capacidad para reconocer el grado en que existe un problema de índole moral en una situación cotidiana de la familia, escuela y comunidad, pues en estas edades solo procesan lo que sucede en su entorno inmediato y que esté relacionado con los valores por la vida, libertad, justicia, igualdad y solidaridad. Los otros dos valores que contempla el Articulo No2 de la Constitución de Venezuela, democracia y responsabilidad social necesitan tener pensamiento lógico, competencia que los preescolares todavía no han alcanzado.

También logran empatía ante los sentimientos de los demás, por ejemplo, se ponen triste si un compañero esta triste y altruismo, apoyan a otro niño cuando lo necesita. Pero todavía no tiene las herramientas cognitivas para entender la intencionalidad de los actos Por ejemplo, a los 3 años bueno o malo es  lo que premian o castigan sus adultos y si dan una razón es fantasiosa y poco realista. A los 4 años, juzgan en función de lo concreto, un niño que rompe 3 platos se portó peor que otro que rompe un plato aunque haya sido sin culpa.  A los 6 años comienza a entender la intencionalidad de los actos, pero no es sino hasta los 7 años cuando captan la intención detrás de un hecho, por ejemplo es peor romper 1 que 3 platos, si el niño que lo rompió lo hizo con rabia. (Secuencia MOIDI No 62)

Qué podemos hacer con los niños en pre-escolar en tiempos de crisis:

  • Dar protección emocional, pues es muy fácil perder la seguridad en un entorno confuso. Es necesario brindarles calma y mantener equilibrio ante la incertidumbre que genera la crisis, al menos delante de ellos, pero no podemos ocultarles la realidad. Está viendo lo que sucede, oye comentarios, discusiones y noticias. Ante todo esto surgen inquietudes que no se logra explicar y temores que para superarlos necesitan de la seguridad que le brindan sus adultos y actividades de juego y arte donde pueda expresar los sentimientos y las emociones que le genera la situación.
  • Compartir experiencias relacionadas con la crisis, por ejemplo, al ver las colas en la panadería o el mercado, cuando ven personas buscando comida en la basura, se hacen preguntas y debemos responderlas siempre como algo transitorio que no debe ser y todo esto pasara y tendremos un final feliz, mientras somos generosos con el que tiene menos que nosotros. Es mucho mas grato y adecuado para su edad compartir los mensajes de cuentos y películas que estén vinculados con los valores, potenciando no solo el desarrollo moral sino el lenguaje, (al promover que comprenda lo que se le dice y tenga oportunidad de expresar lo que siente) afectivo  (al garantizarle que esta seguro con su familia y en su preescolar y podrá lograr la autonomía que tanto necesita en esta edad), social (al aprender a interactuar con otros y formar hábitos en su rutina diaria), cognitivo ( al practicar las herramientas del pensamiento que ya están desarrolladas, como atender a la información, memorizar, discriminar etc) , sexual (al identificarse y lograr permanencia de género)
  • Servir de ejemplo demostrando a diario un comportamiento coherente con los valores universales. Como proyecto de vida los adultos tienen que acordar y respetar los valores que rigen sus conductas en las organizaciones familiar y escolar. Si hay alguna discrepancia entre dos adultos de la familia o entre la familia y la escuela, es necesario intentar alinear visiones y no exponer al niño a esta discrepancia.
  • Aterrizar los valores en experiencias cotidianas vinculadas con la naturaleza que permitan poner en acción los valores por la vida, libertad, justicia, igualdad y solidaridad y lo más importante que sus adultos le modelen los valores.

En la próxima entrega compartiremos qué hacer ante las señales de alarma más frecuentes que nos envían los pre-escolares en momentos de crisis.

 

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¿Cómo aprovechar los conflictos socio-políticos para potenciar el desarrollo de nuestros niños? PARTE I

La capacidad para entender situaciones de conflicto socio-político se logra al final de la adolescencia cuando el joven integra las competencias que adquirió durante  la infancia y niñez (físicas, motoras, cognitivas, lingüísticas, afectivas, sexuales, morales y sociales) con los aprendizajes escolares relacionados con el tema (área personal social en educación inicial y ciencias sociales en educación primaria y secundaria) y sus experiencias (personales, familiares, escolares y comunitarias) para construir el sistema de valores que guiará su vida.

 Los niños captan la tensión a su alrededor, pero como aún no tienen el nivel de desarrollo ni los aprendizajes requeridos, necesitan que los adultos encargados de su crianza les den protección emocional para ayudarlos a entender y procesar la información que reciben.

¡La situación no es fácil! Para minimizar el impacto de la crisis en nuestros niños, es necesario entender: 1. Qué es el proceso del desarrollo infantil 2. Con qué capacidades cuentan para enfrentar la crisis en cada etapa y  3. Cómo entender las diferencias individuales en el ritmo y estilo de cada niño para poder ayudarlo mejor.

  1. Qué es el desarrollo infantil

El desarrollo infantil es un proceso  que se inicia con la concepción y culmina en adolescencia. Este proceso es:

  • Continuo: con el paso del tiempo se van acumulando habilidades cada vez más complejas que se apoyan en las previas, conformando Secuencias de Desarrollo Infantil Integral.
  • Multidimensional: los cambios se describen en 8 áreas : 4 que permiten ser competente (desarrollo físico, motor, cognitivo y lenguaje) y 4 ser feliz ( desarrollo afectivo, sexual, moral y social). Estas áreas están relacionadas entre sí y funcionan como un todo.
  • Multideterminado: el desarrollo de cada niño es UNICO porque es el resultado de 3 variables: su edad, sus condiciones biológicas e historia personal y el momento histórico, realidad cultural y calidad del ambiente donde vive.

En momentos de crisis hay que prestar el doble de atención al ambiente de los niños y crear un clima de protección emocional al mantener:

  • Equilibrio y calma ante los imprevistos, especialmente delante de los niños pues aprenden imitando tu conducta.
  • La rutina de los niños con los ajustes necesarios para incluir actividades recreativas.
  • Comunicación constante y calurosa que facilite compartir las experiencias y los sentimientos que genera la situación en cada quien. Es importante ajustar tu comunicación a la etapa en que se encuentre tu niño, para asegurarte que lo esta procesando.
  1. Con cuáles capacidades cuentan para enfrentar la crisis en cada etapa.

El desarrollo infantil es continuo y complejo. Para entenderlo se diferencian 7 etapas con características generales que sirven como marco de referencia para apoyarlos en momentos de crisis : neonato (el primer mes), infancia (1 mes a 3 años), niñez temprana (3 a 6 años), niñez intermedia (7 a 9 años ),  niñez tardía/adolescencia temprana (10 a 12 años), adolescencia media (13 a 15 años) y adolescencia tardía (16 a 18 años).                       Hoy comparto algunas competencias clave para ayudarlos en la crisis que se logran en las primeras dos etapas: neonato (primer mes) e infancia (1 mes a 3 años).

  • Madura su sistema nervioso (desarrollo físico) (25% ya maduró al nacer, 90% esta maduro a los 3 años).  La calidad del desarrollo físico esta íntimamente relacionado con la calidad de la atención a sus necesidades básicas (techo, aseo, alimentación, control médico, etc.). En estos momentos es importante hacer equipo con la familia extendida y vecinos para garantizar la alimentación y el cuidado del niño.
  • Controla las partes grandes de su cuerpo (desarrollo motor grueso) debido a la maduración de su sistema nervioso. Pasa de la conducta global y refleja del neonato a lograr posturas, tener equilibrio y desplazarse hasta correr torpemente. Esto le da independencia y oportunidades para distraerlo en momentos de crisis. Por ejemplo, llevarlo al parque para que descargue energía y ejercite sus capacidades motoras.
  • Construye las bases del pensamiento (desarrollo cognitivo):  percepción, atención, memoria, discriminación etc. Estas son las herramientas que le permitirán captar al mundo y procesar la información del entorno. Es importante que al jugar con tu bebé insistas en que se enfoque en el juguete, se fije en las ilustraciones de un cuento, promuevas que recuerde lo que paso pues necesitará de estas competencias para entender situaciones de conflicto.
  • Entiende instrucciones y adquiere un amplio vocabulario logrando las competencias para comunicarse (lenguaje receptivo y expresivo). Las crisis son momentos ideales para escuchar lo que piensa o siente ante la situación, explorar lo que le inquieta y canalizarlo jugando.
  • Logra seguridad (desarrollo afectivo). Los bebés crecen seguros gracias a sus interacciones positivas con los cuidadores. Si se muestra inseguro es por que necesita más apoyo, pero también oportunidades de independencia. En momentos de crisis es fundamental que le demuestres mucho cariño, decirle que siempre habrá alguien para cuidarlo y protegerlo. Juega mucho con tu bebé.
  • Demuestra sensibilidad ante lo que sucede a su alrededor (desarrollo moral), este es el primer paso para reconocer lo que caracteriza una situación conflictiva y se cultiva en la familia desde que son bebés, mediante actividades cotidianas como por ejemplo cuidar las plantas o formarlos con cariño y cuido hacia los  animales (valor a la vida) o leer cuentos con mensajes de valores universales (paz, libertad, justicia, igualdad, solidaridad). Al terminar el cuento no olvides compartir las imágenes y el contenido con el niño, pregunta qué opina etc. y relaciona el mensaje con sus experiencias.
  • Avanza en el logro de competencias sociales (desarrollo social) al interactuar cada vez mejor con sus juguetes, cuidadores y otros niños. Pasan de la conducta social del recién nacido (por ejemplo, reacciona a estímulos, establece una relación sincronizada con la mamá) al niño conversador de 3 años que interactúa con fluidez en el grupo familiar, adquiere hábitos  y participa en actividades con otros niños. En momentos de crisis, a partir de 1 año, es importante que organices actividades recreativas con amiguitos o vecinos,

La integración de las competencias que logran durante la infancia, permiten al niño entender con sus recursos lo que sucede a su alrededor y orienta a los adultos sobre cómo canalizarlos. Los momentos de crisis generan estrés, lo cual afecta la seguridad de los niños. Las  señales de alarma mas comunes que nos avisan si el bebé esta afectado son:

  • Cambios en su manera habitual de comportarse. Por ejemplo, el intranquilo esta quieto y lo contrario.
  • Cambios en su rutina de alimentación, sueño etc. Por ejemplo deja de comer sin razón médica que lo justifique, no quiere ir a dormir.
  • Conductas Inseguras. Por ejemplo, no quieren separarse del adulto, se aferran a ellos, lloran, aparecen conductas previas ya superadas..

3) Cómo entender las diferencias individuales en el ritmo y estilo de cada niño. 

Cada niño avanza por este proceso a su ritmo, algunos más rápido, otros mas lento. En situaciones conflictivas algunos se dan más cuenta que otros de los detalles, o hacen preguntas que no se esperan para su edad.

También tiene su estilo, forma particular de adquirir las competencias y enfrentarse al mundo. Para ubicar el estilo temperamental durante la infancia hay 5 criterios: irritabilidad (de irritable a plácido), actividad (de pasivo a hiperactivo), atención que presta al entorno (de dispersa a sostenida), capacidad para auto-calmarse (requiere de ayuda externa a logra calmarse solo) y estabilidad en sus rutinas para dormir y comer (de inestable a estable).

El ritmo y estilo de cada niño determina no sólo como reaccionan ante la situación de crisis, sino también como los adultos podemos ayudarlo a superarla.

Por ejemplo comparto la experiencia de una niña de 3 años, cuando vio salir a su papá a una concentración política con la cachucha y bandera. Quería irse con el, pero sus papás respondieron que sólo iban los mayores. Pregunto qué iban a hacer, el papá le dijo que iba a encontrarse con unos amigos que querían que sus hijos crecieran en Venezuela, porque este es un país muy bonito con un clima maravilloso.

La niña entendió, se quedó tranquila en la casa con su mamá (desarrollo afectivo: seguridad) pidió pintar y ayudó  a buscar los pinceles, las pinturas y el papel (desarrollo motor grueso: se desplazo donde estaban con equilibrio  y motor fino: agarró los pinceles). La mamá la animó a pintar sobre el País, le hizo una bandera como  la que llevaba su papá (desarrollo moral: sensibilidad, cognitivo: memoria, desarrollo social: pertenencia al país, patriotismo), identificaron los colores, lo relacionaron con otras cosas de ese color que conocía (desarrollo cognitivo: atención, memoria discriminación de colores., asociación de ideas), compartieron las cosas bonitas que tiene Venezuela (lenguaje receptivo  y expresivo, desarrollo social: pertenencia al país) recordaron los lugares que conocía (desarrollo cognitivo: memoria, asociación con personas conocidas que viven en otra ciudad), recordaron donde vivía la abuelita y cuando un niño en su casa molestó a un perrito (desarrollo afectivo, social, moral).

El papá regresó después de 8 horas. Cuando sea mayor le contarán lo que estaba sucediendo en el país en este momento histórico y le dará una clase de historia venezolana.

Para ella y su mamá el incidente fue una oportunidad de juego con la doble agenda de fortalecer las competencias que debe lograr al culminar la infancia y formarla con valores ciudadanos y amor por su país.

Concluyendo, las experiencias que viven nuestros niños en estos momentos de crisis son oportunidades de oro para potenciar su desarrollo integral y contribuir a formar las competencias que necesitan para la vida, entre ellas la formación ciudadana con valores que se inicia desde bebés. En la próxima entrega continuaremos el tema con preescolares y escolares.

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¿Cómo convertir la crisis nacional en una oportunidad para el necesario encuentro entre adultos?

Info cuadrito

MUCHACHA EN MARCHA

 

 

 

 

Los conflictos sociales que estamos viviendo en Venezuela son la explosión de una crisis política continua que nos viene afectando desde hace muchos años.  Pero, “Las retóricas políticas pasan, lo que permanece es la familia y las personas” y tenemos que encontrar cómo convertir esta difícil situación nacional en una oportunidad para fortalecernos como sociedad, comunidad, familia y persona.

  • Como sociedad, la crisis nos esta permitiendo pasar del individualismo hacia una mayor conciencia colectiva de patria, bajo la guía de los valores superiores del Articulo No2 de la Constitución, “…la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”

 

  • Como comunidad, la situación nos impacta en forma diferente según las circunstancias de cada localidad y las condiciones en que vivimos obligando a conocernos mejor, a fortalecer los nexos entre vecinos y avanzar hacia la necesaria organización comunitaria que exige el mundo en la actualidad.

 

  • Como familia, organización base de la sociedad que conforma los nudos de un tejido social a construir en el país no solo en tiempos de crisis y lugar donde formamos a las personas, satisfacemos las necesidades básicas y afectivas, construimos los valores, compartimos las vivencias ante todo lo que sucede y los niños aprenden del modelo de sus padres la forma de reaccionar ante los imprevistos y situaciones difíciles.

 

  • Como personas, pues sin importar cuál es el lugar donde vivimos, nuestras preferencias políticas, en cual etapa del desarrollo humano nos encontramos, la crisis nacional la estamos viviendo todos, desde la madre embarazada hasta el adulto mayor. Cada quien procesa e interpreta la información a su manera según las capacidades que le permite su momento evolutivo, el estilo personal y las circunstancias que lo rodean.

En cualquier caso, por difícil que sean las experiencias de conflictividad social para una persona, grupo familiar o comunidad en particular, tenemos que convertirlas en oportunidades para el desarrollo y aprendizaje de todos.

Para los niños y adolescentes, pues son testigos de una situación inusual que altera su rutina familiar y educativa. Pero también les esta permitiendo adquirir, en forma natural y cotidiana, muchos de los aprendizajes personales y sociales que se espera logren con base en un trabajo en equipo entre padres y educadores. De hecho, la educación mundial actual exige incorporar a la planificación educativa las experiencias  que traen los alumnos de su casa y comunidad, vinculándolas con los aprendizajes esperados de los programas educativos nacionales. En la situación que estamos viviendo son de especial importancia las áreas de conocimiento personal social de educación inicial y ciencias sociales de primaria y secundaria.

Para los adultos, ya que nunca dejamos de aprender y el momento histórico nos esta obligando a revisar nuestros conocimientos sobre historia nacional y mundial, pasar de lo individual a la conciencia colectiva de patria y evaluar nuestros comportamientos en  los temas de ciudadanía y democracia.

Por ello creo que la coyuntura nacional actual es una oportunidad para el aprendizaje de todos. Es necesario reordenarnos para enfrentar lo que estamos viviendo ya que las crisis sociales siempre generan una gran inestabilidad personal, al perder control sobre lo que sucede, y por eso urge apoyarnos mutuamente para minimizar el impacto negativo en nuestra familia y comunidad.

¿Qué podemos hacer? Compartir  entre adultos la situación en pareja, con amigos y vecinos

Compartir la situación en pareja.

Escoge a alguien importante para ti en la casa, esposo (a) o cualquier otra persona con quién compartas las responsabilidades de la familia y la  crianza de los hijos, ya que ante la  complejidad de la situación actual es necesario tener a otro adulto cercano para tomar decisiones sobre cómo minimizar el impacto de la crisis en la familia. Hay que sacar tiempo para analizar en detalle cómo esta afectando la situación a nuestro grupo familiar y a cada miembro en particular, pues las reacciones cambian en función del momento evolutivo, sus circunstancias, estilo para procesar la información socio-política y el modo de reaccionar ante las situaciones que vive.

Cada familia tiene que planificar su estrategia particular para enfrentarse a esta situación. Para ello sugiero responder entre los dos a preguntas clave e identificar estrategias que funcionen para su familia en particular. Como un marco de referencia algunos ejemplos,

  • Qué podemos hacer para mantener, en la medida de lo posible, la rutina de la casa  incluyendo las recreativas.
  • Cuál es nuestro plan de acción si presenciamos un acto de violencia política. Cómo lo manejamos. Cómo nos protegemos. Qué vamos a hacer con los niños y los abuelos.
  • Estamos dando un tiempo privado a cada miembro de la familia para que exprese lo que siente y canalice sus sentimientos y temores.
  • Cómo compensar en la casa las actividades educativas que no realiza. Es posible coordinar un plan de nivelación con los maestros. Hay otros niños en la familia o compañeros  del colegio que vivan cerca para organizarles actividades.
  • Cómo vamos a explicar a los niños lo que esta pasando?
  • Quiénes forma parte de nuestra red de apoyo para satisfacer las necesidades de cuidado diario, medicinas, pañales y alimentos.
  • Cómo apoyar al adolescente o adulto joven de la familia que decide colocarse en primera línea durante los conflictos.

Compartir la situación entre amigos y vecinos.

En tiempos de crisis hay que fortalecer las redes de apoyo mutuo para protegernos y minimizar el impacto negativo en nosotros y en quienes nos rodean. Los nudos de esta red de tejido social son las familias, las escuelas y las organizaciones que hacen vida en la comunidad. Todos estamos llamados a organizarnos para:

  • Mantener equilibrio en la medida de lo posible, ya que es el momento histórico que nos corresponde vivir como personas, familias organización y comunidad.
  • Abrir espacios para lograr mayor control interno, descargar las emociones negativas que producen los obstáculos al logro de nuestras metas personales.
  • Colaborar en forma organizada con el reto de estabilizar la democracia en el país.
  • Identificar espacios y oportunidades para la formación y recreación de todos.
  • Lograr la satisfacción de formar nuevas generaciones competentes y felices, aun en tiempos de crisis.
  • Convertir las experiencias en oportunidades de satisfacción personal al apoyar a la familia y poner nuestro grano de arena en la comunidad donde vivimos.
  • Preparar la lista de organizaciones y especialistas que pueden brindar apoyo profesional cuando esto sea necesario.

Concluyendo, en cualquier momento histórico nuestra meta como adultos es realizarnos como personas, integrando las circunstancias que nos tocan vivir, y cumpliendo con la misión de atender las necesidades de desarrollo de nuestros niños y adolescentes. Preocupa que este foco lo estamos perdiendo ante la magnitud y complejidad de la situación nacional, por ello en la próxima entrega nos preguntamos  ¿Cómo convertir la crisis nacional en una oportunidad para la formación integral de nuestros niños?

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Chilina León

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Cómo saber si estamos formando las habilidades que necesitarán nuestros niños para tener éxito.

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Sin duda, no podemos saber lo que nos depara el futuro, pero al revisar el pasado vemos como el futuro fue incierto para todas las generaciones. La sociedad siempre estuvo cargada de conflictividad social, que en mayor o menor grado, afectó las oportunidades de realización personal de los adultos y limitó la calidad de la atención que le podían brindar a sus niños y adolescentes. Sin embargo, la fuerza de la búsqueda del bienestar del ser humano siempre fue y será mayor que las adversidades que nos correspondan  vivir.

En cualquier momento histórico y circunstancia tenemos que lograr ser adultos competentes y felices y formar lo mejor posible a nuestros niños y adolescentes. Muchos ejemplos de la humanidad confirman que eso es posible, aun en las condiciones más adversas que podamos imaginar, ya que el momento histórico es apenas responsable de la mitad de una de las cuatro variables que interactúan para explicar los logros del desarrollo humano: momento histórico/realidad sociocultural, edad y condición biológica y las decisiones personales que toman el niño en desarrollo y sus adultos , temas que iremos compartiendo poco a poco.

A lo largo de la historia, la prioridad de todas las sociedades, comunidades y familias han sido sus niños y adolescentes. Su futuro se construye en el presente, ellos no pueden esperar mañana, “su mañana es hoy”. El tiempo pasa muy rápido, casi sin darnos cuenta los bebés se convierten en niños, adolescentes y adultos en el marco de su realidad.

Como padres o educadores no podemos saber las circunstancias en las que les tocará a nuestros niños realizar su adultez y formar a sus hijos, pero si podemos entrever lo que les exige su momento histórico. Desafortunadamente, concentrados en el aquí y el ahora, cada quien en lo suyo, con frecuencia perdemos ese norte, como la bruma del mar que impide seguir la luz del faro marino que nos conduce hacia un destino seguro.

¿Qué habilidades serán necesarias para tener éxito en el siglo XXI?

Tenemos que ir de las manos de las publicaciones de organismos internacionales pues hay que formar a nuestros niños y adolescentes como ciudadanos del mundo que posean las habilidades necesarias para enfrentar la vida en cualquier país, pero siempre “a su manera”. Resumiendo un tema muy amplio estoy convencida que las nuevas generaciones están llamadas a que lograr 7 habilidades:

  1.  Lectura comprensiva, reflexiva y recreativa: Capacidad de compartir con otros lo leído, aplicar el contenido a su realidad inmediata e incorporar la lectura recreativa como algo cotidiano, si es posible en varios idiomas.
  2. Escritura espontánea y creativa: El dominio de la lengua escrita como un recurso para compartir experiencias, expresar lo que se piensa, registrar lo cotidiano e inventar cuentos.
  3. Matemáticas y otros conocimientos para la vida: Para entender el mundo que los rodea y explicar las experiencias cotidianas que tienen en sus casas, escuelas y comunidades.
  4. Pensamiento crítico y solución de problemas: Capacidad para analizar lo que sucede a su alrededor, pues detrás de todo lo bueno y lo malo que vivan siempre hay oportunidades de aprendizaje.
  5. Comunicación personal y virtual: Las demandas sociales y laborales exigen adquirir un balance entre las habilidades que necesitan para interactuar con otros y las habilidades tecnológicas que demanda la actualidad educativa y laboral.
  6. Colaboración: Aprender a trabajar en equipo, con metas, planes de acción y responsabilidades compartidas, dirigidas a resolver las situaciones que los afectan.
  7. Creatividad e innovación: Capacidad de reinventarse continuamente según las circunstancias. Hay que formarlos en libertad y potenciar su seguridad personal para que sean emprendedores y completen proyectos de su interés.

FaroEn la próxima entrega compartiremos por qué no resulta fácil aterrizar estas metas mundiales en nuestra rutina y qué podemos hacer entre todos para lograrlo. Esta semana te invito a imprimir la imagen del faro con las 7 habilidades que exige el siglo XXI y compartirla con tu pareja, para que revisen si están presentes en su proyecto de familia, con las educadoras de tus hijos, especialistas y otras personas que trabajan con tus hijos en la comunidad para que explores sus opiniones sobre el grado en qué están formando las 7 habilidades que necesitan adquirir sus niños para que tengan éxito en el futuro.

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Chilina León

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Cómo formar niños para que tengan éxito en la vida

Los padres, maestros, especialistas y las personas que realizan actividades especiales en la comunidad, hacen todo lo que está a su alcance para ayudar al desarrollo de sus niños, especialmente hasta los 12 años, período en que se aprende todo lo que hace falta para tener éxito en la vida.

Sin embargo, en mi experiencia he visto que hay tres grandes “barreras“ que limitan la efectividad de sus esfuerzos:

  • Esfuerzos “talla única”: Todo está centrado en la edad de los niños pero las diferencias que observamos a diario son el producto de la interacción entre: la edad, las condiciones del organismo e historia personal, el momento histórico y realidad cultural donde se desarrolla y se toman las decisiones sobre su crianza y educación. Por eso hay que entender cómo es el proceso de desarrollo infantil y tener criterios para reconocer cuál es el ritmo y estilo con el que avanza cada niño, siempre lo hará con fortalezas a canalizar y debilidades a superar o compensar, hasta que tome sus decisiones de proyecto de vida.
  • Esfuerzos “con visión de tubo”: Impactan aspectos relacionados con alguna de las 8 áreas del desarrollo infantil. Las actividades y juegos se limitan a aspectos o áreas en particular, cuando en realidad el niño es indivisible y en todo lo que haga siempre estarán presentes, en menor o mayor grado, aspectos del desarrollo de lo que necesita un niño para ser competente (desarrollo físico, motor, cognitivo y lenguaje) y feliz (desarrollo afectivo, sexual, moral y social). Por eso es necesario acordar un marco de referencia sobre desarrollo infantil que facilite ubicar todo lo que podemos lograr haciendo lo mismo.
  • Esfuerzos “separados/paralelos”: Los niños dividen su tiempo entre el hogar, la escuela y la comunidad. Durante la rutina diaria de cada uno de estos ambientes se “ve” una parte distinta del niño y se actúa en consecuencia. Es crucial que los
    adultos encargados de la crianza y educación de cada niño se comuniquen entre sí y trabajen juntos con metas compartidas, a monitorear por los padres, pues son ellos quienes los acompañan a lo largo de la vida, con apoyo de los educadores y especialistas.

Para romper estas barreras urge ampliar la visión del niño al enmarcarlo en su entorno familiar, escolar, comunitario y en los proyectos de vida de los adultos responsables de su crianza y educación. Con esta inquietud creé el MOIDI (Modelo Octogonal Integrador de Desarrollo Infantil): una visión integral del niño en su entorno que facilita  identificar y canalizar las diferencias individuales desde 1 mes hasta los 12 años. Este lenguaje común es una herramienta para superar estas  barreras, al facilitar una mejor comunicación entre todos, contribuir a unir esfuerzos y compartir metas para formar las competencias que necesita cada niño en particular para tener éxito y ser feliz.

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Con MOIDI-tips abro un espacio dirigido a padres, pues en sus manos esta el acompañamiento más importante en este tema, pues ellos son quienes siembran y cultivan los valores, la seguridad e individualidad que exigen los desafíos de la sociedad actual; educadores, quienes año tras año apoyan a los padres en su misión, al monitorear la puesta a prueba de los logros que alcanza su niño en comparación con otros de su edad y condición; especialistas, que orientan las inquietudes de padres y educadores con base en un trabajo en equipo, y las personas que ponen en marcha actividades especiales en la comunidad donde se potencian las fortalezas y se ayudan a superar o compensar las debilidades del desarrollo infantil.

En próximas entregas vamos a compartir piezas de información para que armen el rompecabezas del desarrollo integral de cada uno de sus niños, lo disfruten más y lo formen competente y feliz, con las herramientas que necesitará para tener éxito en la vida.

Los invito a seguirme en mis redes sociales Facebook, Twitter e instagram.

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Soy Chilina

Mamá, abuela y psicólogo escolar venezolana, convencida que las claves para criar y educar con éxito son entender que cada niño tiene su ritmo y estilo para lograr las competencias que necesita para la vida y que es necesario trabajar en equipo para potenciar su desarrollo integral. Para facilitar esta tarea, comparto mi experiencia con el Modelo Octogonal Integrador de Desarrollo Infantil (MOIDI), como una herramienta para contribuir a formar niños competentes y felices respetando su diversidad.

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www.adinsc.org