Estrategias para los líderes que conducirán la transformación del mundo después de la pandemia: las 5 F’s

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El COVID-19 deja a la humanidad importantes lecciones que llevan a repensarnos como personas y sociedad: demostró lo frágil, vulnerables e indefensos que somos, rompió con los parámetros que regían nuestra vida cotidiana, sorprendió a los países con diferentes grados de infraestructura social, calidad de servicios básicos y tecnológicos que dejan ver la desigualdad social existente aun en países desarrollados. La  inesperada demanda virtual afecta los servicios de comunicación y limita la posibilidad de continuar activo en las condiciones de aislamiento social, aun para aquella parte de la población con acceso. a la Red. Lo más importante es que demostró que las prioridades de la humanidad estaban invertidas dejando en un segundo lugar a las personas y a la necesidad de hacer mayor inversión en los ámbitos científicos, de salud y educación.

Pero también floreció lo mejor del ser humano: el reconocimiento de que todos somos iguales, lo solidarios y colaboradores que podemos ser y la incorporación  de la tecnología para fortalecernos como persona, familia, centros educativo, empresa /negocio, organización gubernamental y no gubernamental en el marco de la localidad donde realizamos nuestro proyecto de vida, entornos clave para el éxito en los tiempos de transformación del mundo que vendrán después de la pandemia donde será fundamental colocar como el eje transversal del quehacer cotidiano dos temas: desarrollo humano integral y liderazgo.

¿Por qué?

En internet circulan excelentes recomendaciones genéricas útiles como insumos para que cada persona, organización y comunidad, incorpore aquellos aspectos que se ajustan a su realidad y a las condiciones en que estaban cuando les sorprendió el aislamiento social: en lo personal, dónde, con quiénes, cantidad de insumos alimenticios, farmacéuticos, ahorros, recursos tecnológicos, etc.; en lo organizacional, en cuál momento de su planificación estratégica según la naturaleza de los productos y servicios que brindan, y en lo comunitario, las condiciones de infraestructura, calidad de servicios básicos y la organización social del lugar donde vivimos y trabajamos.

Estamos convencidos que, como humanidad, saldremos fortalecidos en la medida en que nos convirtamos en líderes del cambio, colocando como eje el bienestar de las personas en los entornos donde vivimos y trabajamos, lo cual ha de orientar el diseño de planes de contingencia a corto plazo y planes de gestión efectiva a mediano y largo plazo que se apoyen en la revisión del marco jurídico, social y ciudadano de la localidad; la visión, misión y  valores de cada familia y de las organizaciones educativas, empresariales u otras con las que estamos involucrados; el uso óptimo de los recursos humanos, materiales y financieros disponibles y la identificación, en lo individual y colectivo, de las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas, panorámica que nos permitirá acordar escenarios, tomar decisiones, planificar proyectos con base en fortalezas y oportunidades y ejecutarlos mediante alianzas estratégicas que contribuyan con la necesaria formación en desarrollo humano y liderazgo para potenciar las competencias por lograr acordadas en cada comunidad.

Esto exige que cada uno de nosotros adopte una postura de líder positivo ante los cambios por venir y trabajemos en forma colaborativa con otros líderes positivos de la familia, organizaciones donde estudia los hijos o trabajan los padres y actores de la comunidad, para entre todos conducir un proceso de transformación social en la localidad que se apoye en un trabajo reflexivo, positivo, constructivo y consensuado ajustado a necesidades y recursos, en el marco de una visión integradora, acumulativa, contextual y compensatoria del desarrollo humano que nos permita continuar formando personas felices y competentes con base en planes colaborativos de acción con estrategias y tácticas innovadoras que sean coherentes con el estilo personal de cada miembro y/o grupo y la realidad socio-cultural del entorno.

El primer paso para aterrizar esta ambiciosa meta ante las lecciones aprendidas de la Pandemia 2020, es responder a la pregunta:

¿En qué grado puedo ser un líder positivo para fortalecernos como persona y contribuir con la transformación social de mi entorno?

Nuestra respuesta la podemos compartir con los otros adultos en la familia y personas clave de las organizaciones con las que como familia estamos vinculados, para construir una panorámica del impacto de este momento histórico en nuestra realidad, las fortalezas y oportunidades  que tenemos par enfrentar el desafío y con base en ella acordar  planes de acción personalizados, contextualizados y colaborativos que contribuya a fortalecernos como persona en nuestro entorno en  los complejos tiempos que vendrán después de la pandemia.

Esto exige incorporar cambios realistas, progresivos y simultáneos en 5 contextos:

I. Personal, como seres humanos que estamos viviendo este momento histórico estamos llamados a asumir un papel de líderes, para lo cual tenemos que partir de un balance de nuestras fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas (FODA) como recurso para que con base en las fortalezas y oportunidades identificadas, decidir estrategias de acción que nos den la estabilidad requerida en tiempos difíciles, podamos servir como modelo y ejercer la función de líder que la crisis global nos esta demandando

II. Familiar, los padres son los lideres naturales de cada familia y han de construir un balance de la situación identificando sus fortalezas, oportunidades debilidades y amenazas prioritarias como guión para fundamentar decisiones, identificar estrategias, tácticas y recursos que les permitan surfear con éxito por esta coyuntura, destacando su importancia como base de la seguridad y el apoyo afectivo que todos necesitamos en momentos difíciles. El aislamiento ha permitido rescatar el importante papel de la familia como base de educación informal, recreativa, espontánea que apoya a la educación formal de los hijos, bajo la guía de las organizaciones educativas, todos haciendo ajustes en momentos de educación para continuar formando las competencias que exige la dinámica sociedad  siglo XXI.

III. Laboral, la pandemia desafía la manera como las organizaciones venían trabajando y sus lideres: directivos y gerentes, están en proceso de adecuar se al mundo que se esta transformando ante sus ojos, lo cual obliga a revisar su gestión manteniendo lo vigente, incorporando cambios necesarios, desechando prácticas y decidiendo planes de acción, producto de un trabajo reflexivo gerencial que ha de tener la meta de irradiar la confianza perdida sobre el futuro de la organización y contribuir con el desafío de mantener al máximo, en forma realista y sin crear falsas expectativas,  la realización personal y laboral de Directivos, gerentes y empleados.

IV. Educativo, los centros educativos son organizaciones gerenciales cuyo liderazgo es del Personal Directivo, quienes ante la situación  han de ser autónomos para conducir los ajusten que demanda la crisis educativa global. Están llamados a convertir esta coyuntura en una oportunidad para actualizar la gestión de su organización al hacer ajustes para poner en acción de los lineamientos educativos mundiales. Este trabajo de reflexión-acción deberá ser colaborativo con apoyo en los aportes de los lideres positivos que están surgiendo en su personal y en las familias a las que prestan servicios educativos. Esta panorámica personalizada servirá de soporte para mantener equilibrio  en aguas turbulentas, acordar prioridades y hacer ajustes que garanticen el cumplimiento del mandato mundial educativo que es “Brindar una atención pedagógica integral de calidad con equidad y respeto por la diversidad a lo largo de la vida”.

V. Comunitario, pues nada de lo anterior es posible si en paralelo no unimos esfuerzos para crear entre todos una red protectora del tejido social en la comunidad donde vivimos y trabajamos, lo cual exige un trabajo colaborativo entre los líderes positivos de las organizaciones que hacen vida en cada localidad, quienes han de acordar un balance de las necesidades y amenazas prioritarias (tanto previas como las que han surgido como consecuencia de la crisis) y alinearse con una visión del entorno que queremos, como marco de referencia para mejorar la calidad de vida de todos y apoyar las iniciativas de responsabilidad social que adelantan las OG y ONG y empresas que hacen vida en la comunidad.

A continuación, algunas ideas con links de interés que esperamos compartan con otros líderes positivos de su entorno, sean útiles para alinear visiones y acordar las bases del cambio en el entorno inmediatos, colocando como eje transversal al proceso socio-constructivo del desarrollo humano integral conscientes que en los complejos tiempos por venir después de la pandemia, también la sociedad seguirá siendo incierta dada la dinámica de la era tecnológica, pero habremos aprendido a construir un andamio personal y organizacional que nos mantendrá en equilibrio, rescatará los valores que guían nuestra visión y misión en la vida y con entusiasmo continuaremos siendo y formando personas felices y competentes con competencias para enfrentar la incertidumbre y salir fortalecido ante las amenazas.

I. Fortalecimiento personal

La disminución o cambio abrupto en las actividades cotidianas producto de la pandemia exige que cada persona/ líder construya un marco de referencia personal coherente consigo mismo, y con los diferentes roles que desempeña en su familia y organizaciones con las que interactúa.

Algunas sugerencias para fortalecer el liderazgo personal:

  • Concretar “qué estoy haciendo, qué quiero lograr y cómo puedo contribuir” a sentirme más tranquilo en el momento histórico que me toca vivir y mejorar mi entorno.
  • Mirar hacia adentro para hacer un balance de las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas (personales y organizacionales) que fundamente la toma de decisiones, con foco en identificar las fortalezas y oportunidades que permitan surfear la incertidumbre y sortear las dificultades.
  • Analizar la situación y acordar estrategias con otros líderes dentro y fuera mi organización para afrontar esta situación, usando los recursos disponibles a todo nivel, pues por ejemplo la tecnología no está disponible para todos.
  • Aplicar estrategias con tácticas para manejar efectivamente el estrés y lidiar con las emociones negativas que surgen durante mi gestión, logrando ser un modelo de equilibrio para otros.

Enlaces de interés:

II. Fortalecimiento familiar

La pandemia 2020 exige organizarnos para minimizar el impacto de esta amenaza global en nuestras familias y coloca a los padres en posición de líderes para conducir cambios que se ajusten a la diversidad de cada familia y a la de sus miembros. Afortunadamente el aislamiento social nos da el tiempo para el reencuentro familiar y abre espacios para disfrutarnos, identificar las fortalezas y debilidades individuales y colectivas, conocer lo que aprenden los niños en la escuela y lo que hacen los padres en el trabajo y compartir tareas incorporando la diversión y el humor durante la rutina diaria para dejar una huella positiva de este momento histórico.

Ante la crisis todas las miradas se están dirigiendo hacia la familia con el peligro de desbordarla si desde las organizaciones no apoyamos las prioridades de su compromiso en este desafío compartido – pues todos somos familia-  ante lo cual los líderes de las organizaciones educativas donde asisten los hijos han de dosificar el compromiso académico pues los padres no son educadores sino apoyan el proceso y la mayoría de los aprendizajes esperados se pueden lograr vía actividades de educación informal asociadas y las empresas donde trabajan los padres han de adecuar las funciones a una realidad cambiante, donde los trabajadores serán más eficientes en la medida en que logren coherencia entre sus diferentes roles, por lo que será necesario brindar condiciones al empleado para apoyarlo  en sus desafíos familiares y sociales.

Algunas sugerencias para fortalecer el liderazgo familiar:

  • Decidir con la pareja, cuidadores u otros responsables lo que funciona para ustedes y encuentren vías para dejar huellas positivas de este difícil momento en la vida familiar.
  • Crear y mantener un clima cálido que brinde la seguridad que todos necesitamos en tiempos de incertidumbre, fortaleciendo los vínculos afectivos entre todos.
  • Valorizar lo que hacen los hijos en la escuela y los padres en el trabajo.
  • Recuperar la misión de la familia como contexto ideal para la educación informal con base en las experiencias cotidianas y aprendizaje incidental.
  • Aprovechar las experiencias cotidianas para potenciar los aprendizajes esperados del currículo educativo de cada país con la meta de formar en lo cotidiano las habilidades que necesitaran las nuevas generaciones para enfrentar los desafíos del siglo XXI.

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III. Fortalecimiento educativo

Las medidas de distanciamiento social debidas al COVID-19 han generado una crisis educativa global inédita, que bien manejada puede ser el punto de quiebre que necesitábamos para finalmente poner en acción los lineamientos mundiales en materia de crianza, educación y derechos humanos, así como incorporar la tecnología en la planificación y evaluación educativa vinculando la gestión con las competencias e indicadores de complejidad creciente que pauta la educación inicial, primaria, secundaria y universitaria, guión para el acompañamiento de la diversidad humana durante el proceso educativo y recurso para construir mejores puentes con la familia quienes son los agentes de la educación informal y las organizaciones de educación no formal en la comunidad.

Las organizaciones educativas como todas están en constante aprendizaje y enfrentan el desafío de ajustar su gestión a los cambios sociales producto de la pandemia, para lo cual cuentan con valiosa experiencia acumulada y los Directores como líderes de un cambio por decidir con el apoyo de un personal comprometido y alineado con las experiencias que la organización ha acumulado o prácticas exitosas que sientan la base para convertir esta amenaza global en una oportunidad, mantener  seguridad para todos, continuar apoyando a su personal a la distancia, fomentar el trabajo en equipo con padres lideres positivos, mejorar la comunicación con las familias y monitorear con flexibilidad el logro progresivo de los aprendizajes esperados incorporando las experiencias de educación informal en las familias y los recursos tecnológicos.

Algunas sugerencias para fortalecer el liderazgo educativo:

  • Adoptar una postura positiva de apoyo mutuo ante los cambios por venir y mantener la necesaria comunicación bidireccional, con o sin los recursos tecnológicos.
  • Las escuelas han de incorporar mensajes de apoyo a la familia que faciliten la reestructuración de la rutina familiar y las fortalezca como agentes de experiencias significativas de aprendizaje en la casa.
  • Enviar actividades que se derivan de una planificación educativa por compartir con los padres, identificación de las áreas curriculares, aprendizajes/competencias por lograr con las actividades propuestas, con un mínimo de exigencia de materiales, pues la familia está abrumada ante un inesperado rol docente imposible de cumplir pues no tienen la formación. En consecuencia, no pueden ni deber ser maestras solo apoyar a los hijos en sus responsabilidades educativas en un entorno de aprendizaje caluroso, enriquecedor e informal.
  • Aprovechar la oportunidad para compartir con las familias su quehacer cotidiano y formarlos para que apoyen el proceso en casa, pero no es posible ni conveniente hacer de cada familia una escuela, pues ello desvirtúa la misión de la familia en tiempos de crisis que es ofrecer seguridad y crear un entorno cálido que acompañe a todos aprovechando el tiempo que deja el aislamiento social para reconocer el ritmo y estilo con que sus hijos avanzan por el proceso de desarrollo integral y aprendizaje escolar.

Lo líderes de las familias que conforman la institución por su parte han de:

  • Valorar el trabajo que realizan las organizaciones educativas ante la crisis global y los esfuerzos que están haciendo los educadores para mantener sus actividades
    Entender que las organizaciones educativas confrontan una situación inédita para lo cual no estaban preparadas y es necesario apoyar a los centros educativos para que mantengan equilibrio y continúen brindando apoyo a sus hijos.
  • Aprovechar esta coyuntura para conocer el proceso de desarrollo y aprendizaje de sus hijos, identificar su ritmo y estilo, fortalezas y debilidades.
  • Entender la importancia de la repetición mientras aprende; el juego como recurso para adquirir conocimientos cuando se adecuan a la edad y estilo del niño; el seguimiento de instrucciones para realizar las actividades “paso a paso” así como fomentar la relación de lo que se aprende con la vida real.
  • Mantener los hábitos escolares en casa que favorecen el orden y facilitan enfocarse en las tareas para lo cual es necesario identificar un espacio con condiciones adecuadas, dar estructura a la forma de trabajar, conocer cuál es el tiempo efectivo para cada edad y niño en particular, el permitir que los hijos sean honestos con lo que sienten ante las actividades escolares en casa y hacer del recoger una parte de la rutina.
  • Educar en valores en la convivencia diaria, fomentando la solidaridad, la tolerancia, el respeto, la cooperación y la compasión.

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IV. Fortalecimiento laboral

La pandemia 2020 llegó tanto a países desarrollados como en vías de desarrollo, los cuales poseen diferentes recursos económicos, sociales y tecnológicos, alterando radicalmente el mundo del trabajo, al forzar la suspensión o disminución de actividades, e incorporar total o parcialmente el teletrabajo, para aquella parte de la población que tiene acceso a Internet conscientes que el recurso no está disponible para parte de la población, el cargo no lo permite o los ingresos depende del trabajo diario, lo cual impacta la funcionalidad de la organización y atenta contra la estabilidad del adulto y atenta contra la garantía de ingreso para satisfacer las necesidades básicas, aumentando la sensación de incertidumbre y la frustración al no poder cumplir con la tarea evolutiva de la adultez de satisfacer las necesidades propias y de su familia.

Los directivos y gerentes, líderes de las empresas, enfrentan el temor de sobrevivir ante los cambios globales, nacionales y locales que impone la pandemia y con razón analizan el grado en que se pueden adaptar a las nuevas demandas del entorno para seguir cumpliendo con su razón de ser. Será necesario ajustes e implementar medidas para recuperar la productividad del negocio y continuar con su misión de apoyar el desarrollo humano integral de su personal.

Algunas sugerencias para fortalecer el liderazgo laboral:

  • Compartir con del personal mensajes constructivos alineados con la visión, misión y los valores de la empresa en situación de crisis.
  • Tomar decisiones que minimicen el impacto en el desarrollo integral del adulto y su familia, período evolutivo en que se encuentran directivos, gerentes y empleados.
  • Coordinar medidas paliativas de las consecuencias que inevitablemente ciertas decisiones tendrán sobre la organización y sus integrantes en el corto, mediano y largo plazo.
  • Estimular un clima de confianza en la organización, con un flujo constante de información objetiva y realista sobre lo que está sucediendo, con el fin de disminuir la propagación de rumores/chismes, noticias falsas y la generación de expectativas poco realistas sobre medidas y decisiones presentes y futuras.
  • Mantener una coordinación de acciones efectiva entre todos los equipos e integrantes de la organización, lo que requerirá de ajustes y aprendizajes sobre nuevas maneras de comunicarse, aprovechando las herramientas que esta época tiene disponibles, especialmente a nivel digital.
  • Aprovechar el tiempo disponible para potenciar su formación al identificar cursos online, gratuitos o no, y profundizar en aspectos laborales de su interés que, por falta de tiempo, no habían podido realizar, adquiriendo nuevas herramientas para continuar avanzando en lo personal y laboral.
  • Prepararse para enfrentar momentos complejos con un espíritu colaborativo pues la recuperación del impacto del COVID-19 necesitara del apoyo de todos y cada uno de nosotros.

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V. Fortalecimiento comunitario

El coronavirus obligó a salir del individualismo y voltear la mirada hacia el entorno donde vivimos y/o trabajamos al compartir las metas globales de apoyar a los más necesitados, visibilizar la bondad humana y descubrir las fortalezas tanto de las personas como de las organizaciones que están a nuestro alrededor, en el país y el mundo, para quienes tienen acceso a los medios de comunicación, referente global que permite mejorar lo local.

En mayor o menor grado las comunidades se han organizado, acatan los lineamientos de las autoridades locales, contemplan a las organizaciones que hacen vida en la localidad, llamadas a unir esfuerzos para potenciar el entorno y fortalecer a las familias, pues la clave del éxito está en la unión de esfuerzos en el marco de cada realidad local.

Algunas sugerencias para fortalecer el liderazgo comunitario:

  • Ser un líder positivo en la localidad donde vives y trabajas.
  • Identificar a otros líderes positivos de las organizaciones de la localidad para trabajar en forma colaborativa con apoyo en la tecnología.
  • Construir el balance de las amenazas y oportunidades del entorno que los rodea.
  • Alinear metas de programas de intervención y fortalecer la red del tejido social en el entorno, cuyos nudos han de ser las familias y las organizaciones que hacen vida en la localidad.
  • Abrir espacio para apoyar iniciativas locales contribuyendo a fortalecer el tejido social.

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Concluyendo, existe un fascinante paralelo entre los temas del desarrollo humano y liderazgo y entre el desarrollo integral de cada persona y las organizaciones donde hacen vida: ambas tienen una dinámica propia, deciden la visión, misión y valores que rigen su gestión cotidiana, se apoyan en un balance de sus fortalezas, oportunidades, debilidades, y amenazas del entorno, información que fundamenta las estrategias de acción, tácticas y recursos por seleccionar para convertir esta crisis global en una oportunidad para potenciar el desarrollo humano en su entorno y mejorar la gestión, compartiendo metas realistas con acciones que conduzcan al logro de objetivos producto de consensos y a la formación de las competencias que seguirá exigiendo la dinámica sociedad del siglo XXI y nos permitirá afrontar en el futuro nuevos retos.

El éxito de las organizaciones sea familiar, empresarial, religiosa, deportiva, cultural o de otra índole, se apoya en el trabajo conjunto de líderes y seguidores que en forma colaborativa monitorean sus procesos, desde la concepción de la idea hasta la sistematización de la experiencia. Las organizaciones y las personas entran en sintonía y trabajan para cumplir metas, cubrir necesidades, obtener resultados, resolver problemas y mejorar a sus familias y comunidades.

Desde las diferentes organizaciones y los roles que desempeña una persona, cada uno de nosotros ha de fortalecer el tejido social del entorno que lo rodea e impactar en nuestras comunidades incorporando planes de formación y programas de ayuda dirigidos a los más vulnerables, logrando progresivamente una comunidad con mayor grado de autonomía, efectividad y sustentabilidad. Este es un proceso dinámico y transaccional que exige fortalecer en simultáneo las 5Fs compartidas en este post.

 

Acerca de

#psicólogoescolar #venezolana, interesada en el proceso del #desarrollo humano integral convencida que cada persona tiene su #ritmo y #estilo de #desarrollo y #aprendizaje #MOIDI #MOIDItips #ADINsc #eMoidi

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Soy Chilina

Mamá, abuela y psicólogo escolar venezolana, convencida que las claves para criar y educar con éxito son entender que cada niño tiene su ritmo y estilo para lograr las competencias que necesita para la vida y que es necesario trabajar en equipo para potenciar su desarrollo integral. Para facilitar esta tarea, comparto mi experiencia con el Modelo Octogonal Integrador de Desarrollo Infantil (MOIDI), como una herramienta para contribuir a formar niños competentes y felices respetando su diversidad.

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